La tartamudez Infantil

Fecha publicación: 
26/10/2017
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Se considera tartamudeo a la dificultad en la fluidez del habla. Podemos hablar de tartamudez infantil, cuando observamos que un niño repite o prolonga un número inusual de veces un sonido o titubea demasiado tiempo entre dos palabras. En paralelo a la falta de fluidez del lenguaje, también se pueden observar algunas conductas, como esfuerzo al hablar, tensión facial, tics o incluso movimientos en las extremidades.

En general los aspectos más alarmantes son:

  • - Prolongar sonidos.
  • - Repetir más de dos ó tres veces sonidos o sílabas.
  • - Bloquearse o atascarse al hablar.
  • - Observar tensión o esfuerzo claro al hablar.

Aprender las habilidades necesarias para hablar parece que es más difícil para unos niños que para otros. Los niños entre 2 y 5 años no tienen una fluidez total hasta que aprenden cómo organizar las palabras y las frases. En algunos niños, esta falta de fluidez se hace más evidente y puede prolongarse a lo largo de su desarrollo.

Es frecuente relacionar las disfluencias con reacciones emocionales hacia estímulos estresantes de la vida del niño. En la bibliografía se hace referencia a situaciones que introducen alteraciones en la vida familiar y cotidiana del niño como por ejemplo el nacimiento de un hermano, cambio de casa o separación de los padres.  También pueden afectarle situaciones de presión de tiempo, cambios de rutinas o situaciones concretas de comunicación.

Realmente, no se conoce el origen del tartamudeo, la evidencia científica indica que existe un componente genético que influye en que una persona pueda tener una mayor predisposición a tartamudear. Por lo tanto, es más fácil encontrar casos de tartamudez dentro de una familia con antecedentes de este tipo. Se ha encontrado que más del 1% de la población tartamudea y que afecta más a niños que niñas siendo la proporción  4 a 1.

La detección temprana de la tartamudez en un niño pequeño es vital para su futuro. Es muy importante realizar una consulta preventiva con un terapeuta del lenguaje especializado. Lo peor que podemos hacer es “esperar” ya que cuanto más cerca del inicio del síntoma se intervenga mejor será el resultado.  La intervención temprana es un elemento fundamental en la intervención de esta dificultad siendo importante abordarla directamente con el niño y también con sus familiares más cercanos. La intervención profesional temprana tiene por objeto restablecer la fluidez antes de que las estructuras del lenguaje se consoliden con difluencias.

La actitud de los padres es muy importante en la evolución del niño, han de estar tranquilos y relajados ya que pueden transmitir al niño la ansiedad que experimentan y esto podría agravar el problema.

Os dejamos algunos consejos sencillos para ayudarles a mejorar su fluidez:

  • - Dedicar un tiempo diario para charlar con el niño. Es importante buscar momentos para que el niño pueda expresarse de forma tranquila sin que nadie le interrumpa. Sugerimos proponer temas de su interés. Pueden ser unos 15 minutos diarios.  
  • - Reducir las preguntas. Las preguntas directas (aquellas que se responden con “si” o “no", o con datos) son más difíciles para los niños con poca fluidez. Les obliga a responder en concreto y saben que se está esperando su respuesta.
  • - Leer con él. La lectura ayuda a tener temas de conversación. Leer cuentos juntos puede facilitar la fluidez tanto al leer como al contar lo leído.
  • - Hablarle lento le ayudará a mejorar la fluidez.  Es una forma de conseguir que el niño hable más despacio sin decírselo.  Para hablar lento un truco es alargar la primera sílaba como sin mantuviésemos más tiempo la vocal.
  • - Emplear lenguaje sencillo. Es importante evitar frases largas y complicadas. También os recomendamos no introducir palabras poco frecuentes para su edad.
  • - Evitar cualquier gesto o comentario que pueda indicar al niño desaprobación de su forma de hablar. No hacer observaciones al niño sobre su forma de hablar e incluso no utilizar frases tipo “habla más despacio”, “relájate”, “vuelve a empezar”, “tranquilízate”…

 

Recuerda:

  • - Los niños entre 2-5 años no tienen una fluidez total, cometen errores.
  • - Es cierto que las disfluencias pueden desaparecer de forma espontánea, pero no en todos los casos.
  • - Es preferible no esperar y tratar al niño lo antes posible.

Tartamudez Infantil

Lecturas de interés:

  • - Fundación española de la tartamudez. Guía de Orientación para padres.
    Descárgala en: https://www.fundacionttm.org/la-tartamudez/guia-para-padres/
  • - Fernández-Zúñiga, A. (2014). Guía de Intervención Logopédica en Tartamudez. Síntesis.
  • - Fernández-Zúñiga, A, Caja (2008). Tratamiento de la Tartamudez en niños. Masson. 

 

Marta García López,
Departamento Psicopedagógico
KIDÁCTICA, Aprendizaje y comunicación